¿Sabes tú cuántos son hoy los falsos MESÍAS que están arrastrando a cientos de miles de incautos a sus intereses mezquinos y mercantiles? El líder de una secta en el sur de Florida asegura ser Dios y muchos hispanos están sucumbiendo ante su engaño y entregándole literalmente todo el dinero en sus bolsillos.
El predicador puertorriqueño José Luis De Jesús Miranda cuenta que en
1976 le ocurrió algo (muy entre comillas ) "maravilloso" cuando estaba
viviendo en Massachussets. Asegura que dos seres celestiales lo llevaron a un corredor de mármol en donde una aparición se fusionó con su cuerpo y comenzó a hablar en su interior. José Luis de Jesús Miranda cree que él y el Señor Jesucristo se convirtieron en uno en ese mismo instante.
La voz en el interior del señor José Luis de Jesús Miranda le dijo después que se trasladara a Miami, Florida, en donde fundó su tan controvertida secta Creciendo en Gracia
junto con un estudio de televisión. En Miami cuenta con una feligresía
relativamente pequeña, unos 500 miembros, pero el grupo se ha extendido a
unas 300 congregaciones adicionales que suman un total de unos cien mil
miembros, residiendo la gran mayoría de ellos en países de América
Latina. Mientras tanto, su programa de televisión supuestamente alcanza a
unos dos millones de personas.
El puertorriqueño José Luis de Jesús Miranda le ofrece su apostolado a toda persona que se une a su causa y que acepte las revelaciones exclusivas que dice haber recibido de parte de Dios.
A primera vista parece ser un ministro preocupado por la propagación de
las doctrinas de la gracia. Su literatura y mensajes grabados en
cassettes en contra del legalismo y del sistema de obras para mantener
la salvación, resultan sumamente atractivos para todos los carismáticos y
ecuménicos desilusionados y hastiados de tanta inseguridad y doctrinas
extremistas inventadas por los hombres. Esos descontentos que han
comenzado a descubrir la verdad de la seguridad eterna del creyente, encuentran los conceptos y terminología de Creciendo en Gracia sumamente atractivos.
José Luis de Jesús Miranda utiliza las doctrinas de la
gracia como una especie de “caballo de Troya” para atraer a los
incautos. Este hombre se ajusta al perfil clásico del religioso estafador, mentiroso y ególatra.
Sus seguidores le llaman «Papito». Muchos llevan puestas camisetas que
tienen impreso el rostro de José Luis de Jesús, con este atrevido lema: «Dios ha llegado».
Sus automóviles están adornados con placas que dicen: «Creciendo en
Gracia: El gobierno del Reino de Dios». En 1999, José Luis de Jesús
comenzó a llamarse a sí mismo «El Otro», y luego en el año 2004, ¡declaró que es Jesucristo!
Sus doctrinas son bien extravagantes. Le dice a sus seguidores que pueden vivir de la forma como les plazca porque el pecado no existe y que el diablo está muerto.
También enseña la preexistencia, la creencia de que los seres humanos
antes de formarse en el vientre de la madre, fueron creados en espíritu,
desde antes de la fundación del mundo.
Asegura que las iglesias cristianas son dirigidas por “ministros de Satanás” y anima a los miembros de su organización para que lleven a cabo protestas en los servicios y eventos cristianos de diferentes iglesias. Alienta asimismo a los miembros de Creciendo en Gracia a que les digan a voz en cuello a las personas que «¡El diablo fue destruido!», y que porten pancartas proclamando esto mismo.
Es más que evidente que se trata de un ladrón sin escrúpulos. Vive en una mansión, conduce un automóvil BMW, anda adornado con costosos diamantes y gasta 300 mil dólares anuales
en guardaespaldas. Mientras tanto, mucho de su personal dona su tiempo y
entrega un 80% de su ingreso a la iglesia. Por lo visto Satanás tiene
una fórmula más elaborada para conseguir dinero. Esto mismo ocurre con
innumerables mensajeros del “evangelio de la codicia”.
Álvaro Albarracin, un hombre de negocios en Miami y
miembro de Creciendo en Gracia, le dijo al periódico Miami New Times,
que su compañía en la internet fue bendecida divinamente por darle doce mil dólares mensuales a la iglesia de José Luis de Jesús Miranda.
Este hombre después de hacer millones, vendió su negocio para trabajar
con José Luis de Jesús Miranda. Ahora compra y vende negocios y le da todas las ganancias al grupo. Albarracin agregó: «Deseo consagrar toda mi vida a Papá. Creo verdaderamente que es Dios, mi creador».
Mientras esto ocurre, ¿cuántos de los predicadores de hoy han denunciado semejante engaño? ¡Dios nos pedirá cuentas algún día!
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