En mayo de 2011, en Budapest, un grupo de manifestantes esperaba a un
criminal de guerra nazi, Sandor Kepiro, acusado de la masacre de 1.200
judíos en la localidad serbia de Novi Sad en 1942. Kepiro, uno de los
nazis más buscados por el Centro Simon Wiesenthal, será juzgado y
absuelto en el mes de julio de ese mismo año. Kepiro fallecerá apenas
unas semanas más tarde.
La historia de Kepiro se parece a la de mucho otros criminales nazis
que consiguieron vivir tranquilamente durante décadas tras la Segunda
Guerra Mundial. En 2008 Kepiro llegó a defender su inocencia ante una
periodista en Hungría. Sin embargo, tras la guerra, había huído a
Argentina donde vivió durante casi medio siglo.
Ha sido también en Budapest donde los periodistas del periódico
británico de “The Sun” han descubierto a Laszlo Csatary, el criminal
nazi más buscado del mundo. Csatary está acusado de complicidad en la
muerte de 15.700 judíos. Hoy, con 97 años de edad figura en la lista del
Centro Simon Wiesenthal junto con muchos otros nazis buscados como
Alois Brunner, visto por última vez en Siria en 2001 pero seguramente ya
fallecido.
Algimantas Dailide fue condenado en 2006 en Lituania pero nunca
llegó a ingresar en prisión. Se baraja la posibilidad de que hoy viva en
Alemania.
Aribert Heim, el Doctor Muerte de Mauthausen, probablemente muerto en Egipto, donde dejó por última vez rastros de su paso.
El húngaro Karoly Zentai huyó de su país con destino a Australia
tras la guerra y consiguió la nacionalidad. Hoy espera el resultado de
una demanda de extradición realizada por Budapest.
Helmut Oberländer y Vladimir Katriuk, ambos residentes en Canadá y
acusados por el Centro Wiesenthal de crímenes cometidos en Bielorusia y
en Ucrania, respectivamente.
Para los responsables del Centro Wiesenthal cualquier prueba sobre
el paradero de estos hombres puede ser la última, debido a su edad.
“Tenemos una lista de las 10 personas más buscadas, explicaba hace
dos años el director del centro, son las que más probabilidades tenemos
de llevar ante la justicia. Pero este grupo es solo la punta del
iceberg. Nadie sabe con certeza cuántos nazis siguen vivos”.
Desde su creación en noviembre de 1977 y hasta hoy el Centro Simon
Wiesenthal ha conseguido desenmascarar y llevar ante la justicia a
decenas de criminales nazis.
Un deber de cara a las víctimas al que consagró su vida Simon Wiesenthal hasta su muerte en 2005.
Durante el Holocausto murieron 89 miembros de su familia.

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