Los Indignados, Occupy,
los estudiantes de Chile y Colombia, los activistas de Asia o África…
Los movimientos son difíciles de englobar porque la mayoría de ellos
responden a diferentes causas (¿o podríamos arriesgar que todos reclaman
que dejen de empujarlos del mundo?). Pero tienen, estas protestas
globales, un denominador común: la asimetría de la fuerza.
Ellos, por un lado, se sientan en paz o, a lo sumo, animan los pasos de “Thriller” (como sucedió en Chile),
se abrazan en Colombia (el abrazatón), o… dejan ver el pálido color de
las nalgas (en Estados Unidos). Y los de enfrente, soldados o policías
armados, escupiendo agua o gas por las fauces. Cuanto menos.
De esto hablan estas imágenes. De la represión. Y de cómo superarla. Con creatividad e inteligencia.
Otra
similitud de los indignados del mundo: la capacidad de usar las redes
sociales, tanto para reunirse como para lograr la mayor repercusión de
sus tomas de posición. A la violencia la enfrentan con el poder de los memes en la red, del humor,
de la instantaneidad de Twitter. Y también cuentan con la potencia de
las imágenes. Fotos como éstas que gritan, y que empujan al lector, al
internauta, a quién sea que las vea, a tomar partido.
Como la del héroe desconocido de China, que no dejaba pasar la prepotencia de los tanques; como las fotos sesentistas de los rifles y las flores, como la niña vietnamita
que lloraba y corría desnuda entre soldados sin voz. Las imágenes
pueden ser grandes armas contra la violencia. Las balas atraviesan los
cuerpos, las fotos perforan los imaginarios colectivos.
Esa es la asimetría de las fuerzas: los represores no tienen ninguna, los “indignados”, todas.
Aquí
las siete fotos más impactantes de los movimientos sociales alrededor
del mundo en este 2011. La primera, que abre este artículo, sucedió en
Chile. La policía quiere, literalmente, callar y humillar el movimiento
de los estudiantes. A golpes en la cara. A un menor. (La foto es de
Reuters, Víctor Ruiz Caballero)
El lugar, la universidad Davis de California. La policía, ante el
pedido de las autoridades de que “limpie” el campus de tanto estudiante
indignado, decide rociar con gas pimienta las ideas insurgentes. La
historia, muy bien contada en este artículo es ya una de las más resonantes del año.
La gracia de los memes que derivaron del Pepper Cop son directamente proporcional a su violencia.
Se llama Dorli Rainey. Tiene 84 años. Y fue bañada con spray de gas
pimienta durante una marcha pacífica en Seattle, Washington. Su aspecto
de terrorista en potencia y señora de armas llevar (¡qué se imaginaban,
que esta abuelita los iba a atacar con agujas de tejer!) hicieron que
las fuerzas del des-orden la tiraran y la pisotearan, hasta que
fue socorrida por el resto de los indignados, más indignados aún. (Foto
de Joshua Trujillo de seattlepi.com)
Dicen que el dolor es trepidante. Que pasa a través de los globos
oculares y hace que el cerebro se paralice un segundo. El gas pimienta
en la cara de esta chica de Portland no la hizo callar. No cerró la
boca. Ni la cerrará. (La foto es de Randy L. Rasmussen, para The
Oregonian)
Le mostró esa parte del cuerpo a la que nunca le da el sol. Vaya manera
de ridiculizarlo todo, vaya manera de no demostrar miedo, Fue durante una protesta de trabajadores en
Bruselas. El reclamo: mejores condiciones laborales en la Unión Europea
(24 de marzo). La foto es de Thierry Roge, para Reuters.
Dejemos esta foto para el final, miren los ojos de la censura. Vean el
gesto del odio. Sientan la violencia que vivió ese activista y todos
aquellos quienes presenciaron la escena (incluido nosotros, aquí y
ahora). Sucedió en Baku, el 12 de marzo. Un policía detiene a un
opositor a la elite que gobierna Azerbaijan. La mano en la boca. Iluso,
el agente. Como si las palabras también pudieran ser detenidas.
"Pero la experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un
infierno, donde prevalecen el egoísmo, las divisiones en las familias,
el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y
esperanza. En cambio, cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de
Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz, se construye concretamente
la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y
crece la comunión, con los frutos que esto conlleva"
Mas Reiteró que la cultura actual, en algunas partes del mundo, sobre todo
en Occidente, tiende a excluir a Dios, o a considerar la fe como un
hecho privado, sin ninguna relevancia en la vida social.
Por este motivo, queridos amigos, los invito a intensificar su camino de
fe en Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Ustedes son el futuro de
la sociedad y de la Iglesia. Como escribía el apóstol Pablo a los
cristianos de la ciudad de Colosas, es vital tener raíces y bases
sólidas"






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