El 7 de octubre, las autoridades mexicanas abatieron al entonces líder nacional de Los Zetas, Heriberto Lazcano, alias "El Lazca".
Horas después, su cadáver fue robado de una funeraria por un comando
armado, pero los forenses alcanzaron a tomarle fotografías, huellas
dactilares y muestras ADN.
La noche del viernes, la policía de Tres Valles halló además, junto a
la capilla de la Santa Muerte (figura de culto mexicana) de la
comunidad Las Yaguas, otros cuatro cadáveres, que estaban atados de pies
y manos, con huellas de tortura y el tiro de gracia en la cabeza.
El culto a la Santa Muerte, simbolizada a través de un esqueleto
vestido de mujer, cuenta con muchos seguidores en México y está
vinculado a distintos tipos de delincuencia como el narcotráfico, aunque
es practicado por una amplia población que no está ligada con este
delito.
La Santa Muerte obtuvo en 2003 el registro oficial como asociación
religiosa, aunque lo perdió tiempo después por presiones de la jerarquía
católica.
Según recuentos de prensa, la ola de violencia ligada al narcotráfico
ha dejado más de 60 mil muertos en México desde diciembre de 2006,
cuando el gobierno lanzó una ofensiva militarizada contra los cárteles
de las drogas.

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