Cuando entraron en vigor las nuevas leyes que
permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo en tres estados,
muchos se apresuraron a hacer fila en las alcaldías de sus localidades
para intercambiar votos. Ahora lo podrán hacer en una de las iglesias
más importantes de Estados Unidos, la Catedral Nacional de Washington.
La mayoría de los estadounidenses conocen este recinto —también
llamado Iglesia de San Pedro y San Pablo— como un lugar donde son
realizados los ritos sagrados a favor de la nación.
El templo ha albergado los funerales de varios presidentes y
ceremonias de inauguración del gobierno de cuatro mandatarios más,
incluyendo Barack Obama. También es un activo lugar de culto para la
Iglesia Episcopal, según el deán de la catedral, Gary Hall.
La nueva legislación ha derivado en un rito de unión que refleja las
actuales ceremonias entre parejas heterosexuales y permite a cada obispo
elegir si permite en sus iglesias matrimonios entre personas del mismo
sexo o no.
La obispo Mariann Budde decidió permitir el rito en la Catedral de
Washington desde que el matrimonio entre homosexuales fue legalizado en
el Distrito de Columbia y también en el vecino Maryland, señaló Hall.
La decisión de Budde llevó a Hall a crear el rito entre personas del
mismo sexo. La prelado ve esta medida como “otro paso histórico hacia
una mayor igualdad”, detalló Hall.
Los estados de Washington, Maine y Maryland legalizaron los
matrimonios entre homosexuales en referéndums durante la elección
general de 2012. Esto ya era legal en la capital del país.
En marzo, la Suprema Corte escuchará nuevamente argumentos orales en
casos de apelación relacionados con matrimonios entre personas del mismo
sexo. Uno de ellos es la Proposición 8 de California, que prohíbe las
uniones, y otra es el Acta de Defensa del Matrimonio, que niega
beneficios federales a las parejas del mismo sexo.
La Iglesia Episcopal estadounidense está vinculada a la Iglesia de
Inglaterra, que aprobó la semana pasada el avance de los sacerdotes
varones en relaciones homosexuales al grado de obispo. Pero las
relaciones deben ser célibes.
Los ayuntamientos de Baltimore, Portland, Maine y Seattle han
realizado matrimonios homosexuales desde que las primeras de estas
parejas se unieron en diciembre y enero. Una ceremonia en Seattle
incluyó a 133 parejas.
Para casarse en la Catedral Nacional, al menos un miembro de la
pareja debe haber sido bautizado por el rito de ese templo, y ambos
deben comprometerse en un matrimonio cristiano “fé, amor, tolerancia y
confort mutuo perpetuo”.

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