Una mujer cristiana británica sufrió discriminación religiosa cuando
la compañía British Airways no le permitió portar de forma visible una
cruz sobre su uniforme, falló este martes una corte europea.
Sin embargo, otros tres cristianos británicos perdieron sus casos en la Corte Europea para los Derechos Humanos.
British Airways violó la Convención Europea para Derechos Humanos, la
cual garantiza libertad religiosa, cuando le negó a la empleada Nadia
Eweida portar la cruz, según la corte.
Eweida afirmó que experimentó discriminación entre 2006 y 2007,
cuando comenzó a mostrar la cruz mientras trabajaba en un mostrador de
la compañía. Primero la mandaron a casa y luego le ofrecieron otro
trabajo donde no tuviera contacto con pasajeros. Ella se negó a tomarlo.
La aerolínea cambió su política de uniformes en 2007 para permitir a
empleados vestir símbolos religiosos o de caridad, año en que Eweida
regresó a su trabajo en el mostrador.
La corte encontró que otros tres cristianos británicos que
argumentaban que fueron discriminados, no fueron sujetos a
discriminación religiosa.
Ellos son la enfermera Shirley Chaplin, que también quería portar una
cruz en el trabajo; Lilian Ladele, que se negó a registrar a uniones
civiles homosexuales; y Gary McFarlane, un consejero que no quería dar
terapia sexual a parejas del mismo sexo.
En el caso de Chaplin, la corte falló que las preocupaciones de
directivos hospitalarios por la salud y la seguridad pesan más que el
deseo de la enfermera de portar una cruz visible.
Los casos de Ladele y de McFarlane han sido considerados de manera justa en cortes nacionales, según la corte europea.
“En cada caso el empleador buscaba implementar una política de no
discriminación contra usuarios de servicios, y el derecho a no ser
discriminado sobre la orientación sexual está también protegido bajo la
Convención”.
Las partes en los casos tienen tres meses para presentar una apelación.
El Centro Cristiano Legal, que apoyó directamente a Chaplin y
McFarlane, emitió un comunicado donde afirmó que el fallo “causa
preguntas sobre el futuro de los cristianos en la vida pública y
profesional”.
McFarlane afirmó que está “impresionado” por la decisión de la corte y
agregó que no era necesario que se le despidiera de su trabajo.
“Lo que me pasó fue profundamente antiliberal. Simplemente quería
hacer mi trabajo en base a mi identidad cristiana, pero fui castigado
por mis pensamientos, por mis creencias. En una verdadera sociedad
tolerante dejamos espacio para otro”, afirmó.
“El fallo de hoy es un signo preocupante no solo para los que
recurren a mostrar en el trabajo su fe Cristiana, sino para todos los
que tienen puntos de vista que difieren con la ortodoxia reinante”.
Grupos de derechos humanos alabaron el fallo.
Shami Chakrabarti, director del grupo Liberty, dijo que el fallo fue
“un excelente resultado para el trato igualitario, la libertad religiosa
y el sentido común”.
Las cortes británicas perdieron el rumbo al considerar el caso de Eweida, afirmó.
"Nadia Eweida no estaba causándole daño y era perfectamente capaz de
hacer su trabajo mientras portaba una pequeña cruz. Ella tenía un
derecho a expresar su fe, así como un hombre Sij lo tiene al portar un
turbante, o una mujer musulmana al vestir un velo”.
Pero Chakrabarti agregó que la corte europea estuvo en lo correcto al
dejar en efecto los fallos de cortes británicas en otros casos en los
que los empleados no debieron de discriminar durante el trabajo.
La Asociación Humanista Británica también elogió el fallo de la corte
europea, por “aplicar los principios correctos” a los casos de equidad y
de derechos humanos.
El director ejecutivo de la asociación, Andrew Copson, dijo que
grupos cristianos y medios conservadores habían tratado de presentar una
“narrativa de víctima” sobre los casos que no estaban basados en la
realidad.
“Lo que describen como discriminación y marginalización de cristianos
es de hecho la adecuada defensa de los derechos humanos y derechos
iguales y principios que están protegidos para todos sobre el
tratamiento injusto, y estamos complacidos de que la corte lo
reconoció”, afirmó en un comunicado.
Los cuatro cristianos llevaron sus casos a la corte europea en
Estrasburgo, Francia, luego de perder en todas las instancias legales en
el sistema legal británico.
Los casos fueron seguidos con atención en Europa debido a que podrían
ayudar a marcar una línea en casos donde posturas religiosas
contradicen a la ley contra la discriminación. El fallo tiene
implicaciones en 47 países del continente.
El fallo no es obligatorio para Gran Bretaña, pero el país está legalmente obligado a tomarlo en cuenta.FuenteCNN

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