Alexis Omar
Balderrama Gutiérrez, de Nogales, Sonora discutió con su esposa y luego se
disparó con un arma de fuego calibre .40 mientras estaba sentado en un sillón,
según publica el semanario Proceso en su sitio web..
Previamente el
joven dejó en Facebook el siguiente mensaje:
“Ya no puedo
mas amigos me rindo cuidense mucho sobre todo mi familia k la amo perdoneme ama
y mi hijo”.
Minutos más
tarde, este joven residente de la frontera más violenta de Sonora, fue
encontrado muerto.
Aparentemente,
Alexis tomó su pistola luego de escribir en su muro esa despedida y se disparó
un tiro que le destrozó la cabeza.
Alexis fue
encontrado sin vida al interior de una vivienda ubicada en la calle Municipio
de Suaqui número 12, de la colonia Rosarito, una zona devastada por la
violencia que provocan las pandillas del narcotráfico, según reporta el diario
mexicano Milenio.
El suicidio
ocurrió este viernes poco después de las 19:00 horas en el domicilio del joven
en la calle Suaqui número 12 de la colonia Rosarito.
Las autoridades
indicaron que Balderrama Gutiérrez había ingerido bebidas alcohólicas, por lo
que tomó la pistola e hizo unos disparos al aire afuera del domicilio.
Luego entró a
la casa, se sentó en un sillón y se pegó un tiro en la cabeza con la misma arma
con que aparece en una fotografía que publicó en Facebook.
Al lugar llegaron
el agente del Ministerio Público y peritos forenses que levantaron tres
casquillos calibre .40 a un lado de un vehículo Volkswagen Jetta color azul y
uno más dentro de la vivienda.
De acuerdo con Proceso,
un día antes Alexis Omar había subido algunas fotos donde aparece a bordo de un
automóvil bebiendo cerveza y posando con el arma de fuego con que se quitó la
vida.
“Asi kiero ke
me recuerden siempre bien parrandero y mujeriego… Y ke el mundo ruede”,
escribió.
Tras publicar
el mensaje de despedida en su muro, contactos del joven publicaron mensajes y
le preguntaron qué le ocurría. Otros más le expresaron mensajes de apoyo. Una
mujer solicitó su número de teléfono, pero nadie se lo proporcionó.Fuente:univision.com
La Biblia y el Suicidio
Generalmente se define al suicidio como quitarse la vida. Las heridad emocionales que deja en la familia y en los amigos son profundas y producen no sólo un sentimiento de soledad, sino particularmente culpa y desorientación. Al intentar proveer alguna orientación que responda a la pregunta del suicidio, debo limitar mis comentarios a las breves observaciones siguientes.
Primero deseo distinguir entre suicidio y martirio, que es la voluntad de rendir nuestra vida por convicciones fundamentales y valores que sostenemos como no negociables, y actos heroicos de autosacrificio que resultan en la preservación de otras vidas (un soldado que se arroja sobre una granada para salvar otras vidas). Mientras que el suicidio es fundamentalmente una negación del valor del regalo de la vida, la solución final a una vida que se percibe como insufrible, los otros dos casos son expresiones de respeto y amor por la vida.
Presentaré los casos de suicidio o intento de suicidio registrados en la Biblia, extraeré algunas conclusiones y hará algunos comentarios generales.
1. Casos de suicidio en la Biblia.
Abimelec, herido mortalmente por un trozo de una rueda de molino arrojada por una mujer, le pidió a su escudero que lo mate para escapar del oprobio (Jueces 9:54). Saúl, después de ser seriamente herido en batalla, se suicidó (1 Sa, 31:4). Al ver lo que el Rey había hecho, su escudero "se echó sobre su espada, y murió con él" (vers. 5). Esto fue motivado por el temor a lo que el enemigo haría con ellos.
Ahitofel, uno de los consejeros del rey Absalón, se ahorcó, después de darse cuenta de que el Rey había rechazado su consejo (2 Sam. 17:23). Zimri llegó a ser rey luego de un golpe de estado, pero al notar que el pueblo no lo apoyaba, "se metió en el palacio de la casa real, y prendió fuego a la casa consigo", suicidándose (1 Rey. 16:18).
Judas quedó tan emocionalmente perturbado luego de traicionar a Jesús, que se ahorcó (Mat. 27:5). Sansón tomó su vida en batalla contra el enemigo (Jueces 16:29, 30).
Después de un terremoto, el carcelero de Filipos llegó a la conclusión de que los prisioneros habían escapado, y lleno de temor intentó suicidarse, pero Pablo lo convención de que no lo hiciera (Hechos 16:26-28).
2. Comentarios acerca del material bíblico.
De los incidentes mencionados arriba percibimos varias cosas.
Primero, muchos de los suicidios ocurrieron en un contexto bélico, en el que el suicidio es el resultado del miedo o la vergüenza.
Segundo, otros casos son más personales y reflejan, además del temor, una baja autoestima. Todos suceden en el contexto de un estado mental perturbado emocionalmente.
Tercero, el suicidio es mencionado sin presentar algún juicio de valor acerca de la acción. Esto no significa que sea moralmente correcto, más bien señala que el escritor bíblico se dedicó simplemente a describir el acontecimiento.
Se llega a una comprensión del impacto moral del suicidio por medio de un entendimiento bíblico de la vida humana: Dios la creó, y nosotros no somos los propietarios para usarla y disponerla como nos plazca; el sexto mandamiento tiene algo que decir con respecto a este tema. Por lo tanto, un cristiano no debería considerar el suicidio como una solución moralmente válida a la difícil situación de vivir en un mundo de dolor físico y emocional.
3. Comentarios y sugerencias.
Cómo deberíamos reaccionar ante el suicidio de un ser amado?
Primero, la psicología y la psiquiatría han revelado que en la mayoría de los casos el suicidio es el resultado de una agitación emocional profunda o de un desequilibrio bioquímico asociado con un profundo estado de depresión y temor. No deberíamos juzgar a una persona que, bajo tales circunstancias, opta por el suicidio.
Segundo, la justicia de Dios toma en consideración la intensidad de nuestras mentes atribuladas; Él nos entiende mejor que nadie. Debemos colocar el futuro de nuestros amados en sus manos misericordiosas.
Tercero, con la ayuda de Dios, podemos enfrentar al culpa de una manera constructiva. Es necesario recordar que el que comete suicidio necesita ayuda profesional que muchos de nosotros somos incapaces de brindar.
Finalmente, si alguna vez estás tentado a cometer suicidio, recuerda existen medicamentos que pueden ayudar a vencer la depresión, que hay amigos que te aman y desean ayudarte, y que existe un Dios que deseoso de obrar en tí y por medio de otros para sostenerte cuando atravieses el valle de muerte. ¡Nunca pierdas la esperanza!
La Biblia y el Suicidio
Generalmente se define al suicidio como quitarse la vida. Las heridad emocionales que deja en la familia y en los amigos son profundas y producen no sólo un sentimiento de soledad, sino particularmente culpa y desorientación. Al intentar proveer alguna orientación que responda a la pregunta del suicidio, debo limitar mis comentarios a las breves observaciones siguientes.
Primero deseo distinguir entre suicidio y martirio, que es la voluntad de rendir nuestra vida por convicciones fundamentales y valores que sostenemos como no negociables, y actos heroicos de autosacrificio que resultan en la preservación de otras vidas (un soldado que se arroja sobre una granada para salvar otras vidas). Mientras que el suicidio es fundamentalmente una negación del valor del regalo de la vida, la solución final a una vida que se percibe como insufrible, los otros dos casos son expresiones de respeto y amor por la vida.
Presentaré los casos de suicidio o intento de suicidio registrados en la Biblia, extraeré algunas conclusiones y hará algunos comentarios generales.
1. Casos de suicidio en la Biblia.
Abimelec, herido mortalmente por un trozo de una rueda de molino arrojada por una mujer, le pidió a su escudero que lo mate para escapar del oprobio (Jueces 9:54). Saúl, después de ser seriamente herido en batalla, se suicidó (1 Sa, 31:4). Al ver lo que el Rey había hecho, su escudero "se echó sobre su espada, y murió con él" (vers. 5). Esto fue motivado por el temor a lo que el enemigo haría con ellos.
Ahitofel, uno de los consejeros del rey Absalón, se ahorcó, después de darse cuenta de que el Rey había rechazado su consejo (2 Sam. 17:23). Zimri llegó a ser rey luego de un golpe de estado, pero al notar que el pueblo no lo apoyaba, "se metió en el palacio de la casa real, y prendió fuego a la casa consigo", suicidándose (1 Rey. 16:18).
Judas quedó tan emocionalmente perturbado luego de traicionar a Jesús, que se ahorcó (Mat. 27:5). Sansón tomó su vida en batalla contra el enemigo (Jueces 16:29, 30).
Después de un terremoto, el carcelero de Filipos llegó a la conclusión de que los prisioneros habían escapado, y lleno de temor intentó suicidarse, pero Pablo lo convención de que no lo hiciera (Hechos 16:26-28).
2. Comentarios acerca del material bíblico.
De los incidentes mencionados arriba percibimos varias cosas.
Primero, muchos de los suicidios ocurrieron en un contexto bélico, en el que el suicidio es el resultado del miedo o la vergüenza.
Segundo, otros casos son más personales y reflejan, además del temor, una baja autoestima. Todos suceden en el contexto de un estado mental perturbado emocionalmente.
Tercero, el suicidio es mencionado sin presentar algún juicio de valor acerca de la acción. Esto no significa que sea moralmente correcto, más bien señala que el escritor bíblico se dedicó simplemente a describir el acontecimiento.
Se llega a una comprensión del impacto moral del suicidio por medio de un entendimiento bíblico de la vida humana: Dios la creó, y nosotros no somos los propietarios para usarla y disponerla como nos plazca; el sexto mandamiento tiene algo que decir con respecto a este tema. Por lo tanto, un cristiano no debería considerar el suicidio como una solución moralmente válida a la difícil situación de vivir en un mundo de dolor físico y emocional.
3. Comentarios y sugerencias.
Cómo deberíamos reaccionar ante el suicidio de un ser amado?
Primero, la psicología y la psiquiatría han revelado que en la mayoría de los casos el suicidio es el resultado de una agitación emocional profunda o de un desequilibrio bioquímico asociado con un profundo estado de depresión y temor. No deberíamos juzgar a una persona que, bajo tales circunstancias, opta por el suicidio.
Segundo, la justicia de Dios toma en consideración la intensidad de nuestras mentes atribuladas; Él nos entiende mejor que nadie. Debemos colocar el futuro de nuestros amados en sus manos misericordiosas.
Tercero, con la ayuda de Dios, podemos enfrentar al culpa de una manera constructiva. Es necesario recordar que el que comete suicidio necesita ayuda profesional que muchos de nosotros somos incapaces de brindar.
Finalmente, si alguna vez estás tentado a cometer suicidio, recuerda existen medicamentos que pueden ayudar a vencer la depresión, que hay amigos que te aman y desean ayudarte, y que existe un Dios que deseoso de obrar en tí y por medio de otros para sostenerte cuando atravieses el valle de muerte. ¡Nunca pierdas la esperanza!

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