11-S, el fotógrafo de la centenaria agencia de noticias estadounidense Associated Press,
Richard Drew, inmortalizaba una de las imágenes más cruentas de cuantas
pudieron verse en los días posteriores a los atentados contra el World
Trade Center de Nueva York.
A las 9 horas 41 minutos y 15 segundos de la mañana del
La instantánea en cuestión muestra la
caída de un hombre que acaba de lanzarse al vacío desde la Torre Norte.
Viste pantalones oscuros y en la parte superior parece que luce una
americana, una camisa o algo parecido a una túnica blanca. Con las
ventanas del rascacielos de la parte baja de Manhattan de fondo, la
fotografía capta su tronco recto y una de sus piernas ligeramente
doblada, en forma de P.
En los días posteriores a los traumáticos
atentados perpetrados por Al Qaeda en Estados Unidos ahora hace diez
años, políticos y medios de comunicación decidieron mostrar únicamente
la cara heroica de la tragedia. Las imágenes que se enseñaron al mundo
de las consecuencias de las fatales colisiones de dos aviones
comerciales cargados de pasajeros contra las Torres Gemelas fueron en su
mayoría de bomberos, policías y ciudadanos corrientes arrimando el
hombro 'como un solo hombre' para salir del atolladero.
La icónica fotografía de Drew, conocida como Falling Man
(hombre cayendo), fue publicada por muchos medios de comunicación en
los días posteriores a la tragedia. Después desapareció. Los periódicos
estadounidenses que decidieron publicarla aquellos días, entre ellos The New York Times,
se vieron inundados de quejas y acusaciones acerca de, en opinión de
sus lectores, la invasión de la privacidad y explotación de la muerte de
una persona.
En los años sucesivos al 11-S han ido apareciendo
trabajos de investigación que han tratado de dar con la identidad del
hombre de aquella fotografía. En 2006, la cadena de televisión británica Channel 4 emitió 9/11: The Falling Man, un reportaje cuya tesis giraba en torno a la fotografía del reportero de Associated Press.
Las pesquisas de los periodistas les llevaron a plantear que se trataba
del técnico de sonido del restaurante Windows of the World de la Torre
Norte del World Trade Center. Su nombre, Jonathan Briley, un dato que
nunca ha podido ser confirmado.
Otras investigaciones, como la del reportero del diario canadiense Globe and Mail,
Peter Cheney, dieron con otro nombre, también del lujoso restaurante de
las plantas 106 y 107 del edificio. En este caso el nombre fue el de
Norberto Hernández. Su familía lo identificó en un primer momento y
después se retractó. La identidad del hombre de la fotografía sigue
todavía sin conocerse.
Lo cierto es que las imágenes de personas
saltando al vacío desde las Torres Gemelas han sido las que menor
difusión han tenido en los medios de comunicación tradicionales a lo
largo de los años. ¿Exceso de morbo? El británico The Sunday Times
se preguntaba el pasado domingo en su portada si Estados Unidos está
hoy preparado, una década después, para hablar de "los caídos", para
abordar qué pasó con aquellas personas que "tomaron una decisión
imposible". El periodista David James Smith se cuestiona en su artículo
"por qué han sido borrados de la historia" y las imágenes de los
fatídicos últimos instantes de vida de algunas de las víctimas del 11-S
son todavía "un tabú" para la sociedad estadounidense. "Oficialmente, no
existen", relata el artículo.
Y es que poco se sabe de aquellas
personas que tomaron una decisión irreversible aquella fatídica mañana
de septiembre en Manhattan. Los cuerpos no pudieron ser recuperados tras
el derrumbe de las torres. En relación al número de fallecidos, según
el diario The New York Times, fueron medio centenar, basándose únicamente en lo que vieron sus reporteros aquel día. Según otro periódico, en este caso el USA Today,
la cifra, tomando como fuentes a sus periodistas, testigos y cintas de
vídeo, fueron cerca de 200, un dato que oficialmente nunca han
desmentido por las autoridades. Tomando esta última cifra como cierta,
podría decirse que entre un 7 y un 8 por ciento de las 2.602 personas
que murieron por los atentados (sin contar las que fallecieron en los
aviones) saltaron al vacío desde el World Trade Center.
La
Oficina Forense de Nueva York se niega a considerar que aquellas
personas "saltaron" del edificio, en su mayoría en la Torre Norte.
"Fueron forzadas a hacerlo", repiten hasta la saciedad las autoridades
cuando son preguntados por este capítulo. Por esta razón sus muertes son
consideradas oficialmente un homicidio y no un suicidio.
Las
imágenes de personas saltando por última vez en su vida desde lo alto de
dos de los edificios más altos del mundo han sido durante años las
únicas que los estadounidenses han preferido evitar mirar. Se
conviertieron en 'carne de Internet'. Las fotografías existían pero los
medios no las mostraban. Quizá los tiempos han cambiado y hoy
publicaciones de prestigio como la centenaria revista bostoniana Mira las Impactantes imágenes aquí The Atlantic decide publicar galerías en las que muestra esta atroz y crudo capítulo de una historia que estos días se recuerda.







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