La espiritualidad ha sido siempre un tema importante para los seres
humanos. Pero en los últimos años se ha vuelto cada vez más popular, ya
que la gente está tras la búsqueda de significado y propósito para sus
vidas. Lamentablemente, muchas personas se han conformado con un camino
espiritual vago que confirme sus propias creencias, en vez de uno que
ha sido construido sobre la verdad —que puede realmente satisfacer los
deseos de sus almas. Lo que no entienden es que nunca encontrarán lo
que están buscando, a menos que se conviertan a Jesucristo.
Y usted, ¿le ha abierto su corazón al mensaje y a la persona del
Señor Jesús? Su andar de fe se mantendrá bloqueado hasta que estas
preguntas sean analizadas, ya que solamente Cristo es el camino a una
vida plena y abundante (Jn 10.10).
Tal vez usted ha estado asistiendo a la iglesia por un tiempo, pero
está comenzando a sentir eso más como una obligación que como algo que
aguarda con interés. Si siente que está simplemente haciéndolo por
inercia, quiero darle un consejo: nunca deje de buscar a Dios. La
palabra buscar implica acción y esfuerzo. Eso significa que una
relación con su Padre celestial no ocurrirá por accidente. Se necesitan
intencionalidad y comunicación.
Dios quiere que aprendamos más de Él por medio de la lectura, el
estudio y la meditación de las Sagradas Escrituras. Sin embargo,
también desea que le conozcamos durante el tiempo que apartamos cada
día para estar con Él, buscando su compañerismo y su intimidad, tanto
como su voluntad.
Cuando nos esforzamos por buscar a Dios, comenzamos a sentir su
presencia y a comprender cada vez más cómo trabaja Él en nuestras
vidas. Pero debemos reconocer que, si bien tener comunión con Él es la
manera más gratificante de invertir nuestro tiempo, también nos dejará
anhelando tener más.
Hermano, permítame exhortarle a no dejar que nada se interponga en
su camino: busque a Dios con todo su corazón. Cuando lo haga,
descubrirá la hermosa paradoja de estar todo el tiempo con hambre del
Señor, y a la vez todo el tiempo satisfecho de Él.

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