El Diablo entró personalmente en la historia de la música el año 1713: Giovani Papini
“De todos los instrumentos el violín es el que prefiere el diablo” (Giovani Papini). Afectado por el síndrome de Marfan, Nicoló Paganini tenía desproporcionalmente largos los brazos en relación con el cuerpo. Durante la primera mitad del siglo XIX se rumoreaba que su defecto físico era causa de haberle vendido el alma al diablo con la petición de hacerlo el más grande violinista. A su muerte no se le dejó enterrar en tierra santa por creídos los rumores de su relación con el maligno. Aún en nuestros días La Risa del Diablo sigue reproduciéndose con tiento y poco desenfado tanto en conciertos como en la apertura de la serie El Avispón Verde.
El Trino del Diablo
Durante su estancia en un convento franciscano por una crisis de creatividad Giuseppe Tartini pasó varios días de insomnio hasta que una noche, en un sueño, se le apareció el diablo sentado a un lado de la cama tocando el violín. Después de interpretar una pieza hermosa y compleja el diablo se le quedó viendo y mientras lo





