En su predicación, Ralf Schmidt, instó a no tener miedo al sexo, alegando que los deseos carnales son de Dios y no del diablo. “No hay vida sin erotismo, y no hay vida sin Dios”, dijo el sacerdote citado por el diario ‘Frankfurter Rundschau’.
Durante la misa Schmidt pidió a los feligreses cogerse de las manos para sentir la cercanía entre sí, mientras el organista en ese momento tocaba la melodía de Elvis Presley, ‘Ámame tiernamente’, agrega el rotativo ‘The Local’.



