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Asimismo, en la segunda carta de Pablo a los Corintios, escuchamos una amorosa reprensión de nuestro Padre Celestial. Él advierte: “Mantente tan alejado como puedas del pecado y del mundo. ¡Huye de la maldad!”.
“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:17-18).
Dios nos está diciendo aquí: “Los he elegido para ser Su Padre y no compartiré mi rol con el diablo. Si te vas a mezclar con el mundo o vas a mantener alguna cosa inmunda en tu vida, entonces nuestra comunión no funcionará. Si Yo voy a ser tu único Padre, entonces debes renunciar al mundo y sus placeres: deja de lado tu pecado, no puedes mantener ninguna cosa inmunda en tu vida.”
Y agrega: “Quiero dirigirte y guiarte. Quiero favorecerte como solo Yo puedo favorecer a mis hijos. Por tanto, no permitiré que vengas a Mí con manos que hayan estado tocando alguna cosa inmunda. Sepárate de todo eso y entonces te recibiré como un hijo, como una hija. ¡Yo anhelo ser un Padre para ti!”.
Si quieres seguir a Jesús, no vengas a Él hasta la mitad del camino. Sal completamente del mundo. Tu Padre dice: “Si confías en Mi como tu Padre para liberarte, yo enviaré el Espíritu Santo y te daré poder y autoridad. Yo te daré esperanza mientras estas en la lucha, y Yo te rescataré”.
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