Tegucigalpa, Honduras
Pedirle a un brujo que adivine el futuro, le diga si su pareja es
infiel o pagar por una sanación milagrosa es un delito, según determinó
el gobierno.
La Secretaría del Interior y Población ordenó a los
gobernadores departamentales y a los 298 alcaldes que prohíban negocios
donde se practique la brujería, adivinación y sectas que ofrezcan
"milagros" a cambio de dinero.
Esta medida fue instruida por el
ministro del ramo, Áfrico Madrid, mediante circular 086-DMS-2010 de
fecha 20 de octubre de este año y su cumplimiento debe ser vigilado por
la Dirección General del Régimen Departamental.
A los funcionarios
en mención "se les instruye a prohibir y proceder a cancelar y cerrar
todos los establecimientos en donde operen negocios donde funcionen
servicios relacionados a la brujería, hechicería, cartomancia,
quiromancia, santerismo y adivinación", reza la nota.
Los ofrecimientos de curaciones milagrosas, como las que se generan en sectas, también están proscritos.
En
ese sentido quedan vetados "aquellos que prometan curaciones en base a
pócimas y rituales a cambio de precio o pago en dinero o su equivalente
es especies".
Interior indica que esta acción busca rescatar a los
incautos de las manos de quienes aseguran tener poderes
extrasensoriales para decirles sus destinos o ser iluminados por Dios,
capaces de generar una curación divina, pero que los terminan estafando
con una falsa predicción y promesas incumplidas.
Una serie de
reportajes de EL HERALDO reveló cómo varias denominaciones religiosas
hacen pingües negocios con feligreses que pagan cuantiosas sumas a
cambio de artículos prodigiosos o hacen pactos con dinero para lograr la
curación de un mal.
En algunos casos, estas sectas son dirigidas
por pastores de origen extranjero que viven en zonas residenciales de
lujo, mientras sus "ovejas" son, en su mayoría, personas de escasos
recursos económicos.
Cortecia del Eraldo Nocias