En estos días, no se requiere demasiado polvo para ver que Rusia está grabando llamativamente sus indelebles huellas digitales sobre el Medio Oriente. En una puja para recuperar el estatus de súper potencia, los antiguos moscovitas están formando alianzas sin precedentes con Irán y Siria, los dos enemigos primarios del moderno Israel.
Para aquéllos que no están familiarizados con el profeta Ezequiel del Antiguo Testamento, él anticipa en los capítulos 38 y 39 la llegada de una coalición equipada con armas nucleares dirigida por Rusia e Irán, que invade Israel en
















































